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Proyecto Sandra Oliva en el Humedal Paicaví iniciará sus obras en 2027 tras recibir aprobación ambiental

Las condiciones para su aprobación incluyeron una zona de amortiguación de 12 metros y la evaluación de sus efectos en conjunto con iniciativas cercanas. El municipio penquista analizará la resolución y no descarta nuevas acciones.

Fuente: DIARIO CONCEPCIÓN

Para ver la información completa del proyecto, click aquí

16:03 | La aprobación del proyecto habitacional social Sandra Oliva I y II, que contempla la construcción de 500 departamentos, distribuidos en 13 torres de cinco pisos, en el sector de Paicaví-Tucapel Bajo de Concepción, puso término a una tramitación cercana de dos años, fijando sus faenas para el segundo semestre de 2027.

Acogido al Fondo Solidario de Elección de Vivienda, DS N°49 del Minvu, la iniciativa fue aprobada este lunes de manera unánime por la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) del Biobío, obteniendo una Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable.

La decisión, sin embargo, llega después de una evaluación en la que se fueron levantando distintas interrogantes. Por ello, Diario Concepción consultó a la Municipalidad de Concepción, considerando el papel que la casa edilicia había asumido en la discusión ambiental de otros proyectos habitacionales del sector.

Pese a la postura que el municipio había mostrado anteriormente frente a este tipo de iniciativas, esta vez la administración señaló que “respeta la institucionalidad ambiental y las atribuciones de la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva)”.

Sin embargo, dejó abierta la posibilidad de continuar actuando sobre el caso, al enfatizar que “se reserva la opción de presentar nuevas acciones de acuerdo a la evaluación de sus equipos técnicos”.

Y es que durante la tramitación de Fuentes de Aníbal Pinto I y II, el municipio penquista asumió una postura mucho más activa, anunciando acciones judiciales y administrativas para cuestionar los eventuales efectos del proyecto sobre el humedal.

“Vamos a defender el humedal Paicaví con toda nuestra fuerza y con toda la institucionalidad municipal”, sostuvo alcalde Héctor Muñoz en esa oportunidad, agregando que, si una autoridad de Gobierno mantenía una posición distinta, desde el municipio la confrontarían.

Modificaciones

Es precisamente en ese tránsito donde vale la pena detenerse en el expediente ambiental. Para comprenderlo, Diario Concepción revisó los principales documentos de la tramitación, entre ellos el Informe Consolidado de Evaluación (ICE), que finalmente recomendó aprobar la iniciativa.

El cambio comienza incluso por el calendario. La propuesta original contemplaba iniciar las obras durante el segundo semestre de 2025 y terminarlas en 2030. El cronograma definitivo, en cambio, sitúa el inicio de la construcción en el segundo semestre de 2027 y su término en el segundo semestre de 2032.

La espera estuvo acompañada de nuevos requerimientos técnicos. En el primer ICSARA se solicitaron antecedentes sobre el agotamiento de napas, la profundidad de las fundaciones respecto del nivel freático, los llamados “suelos hídricos”, la vegetación hidrófila, las aguas lluvias y los riesgos de contaminación del humedal.

Las dudas tampoco quedaron zanjadas en esa primera etapa. En el ICSARA Complementario, el SEA volvió sobre las obras de aguas lluvias y pidió precisar cómo se evitaría el ingreso de contaminantes a esa red, junto con nuevos antecedentes sobre materias como suelos, vibraciones y estabilidad.

El expediente final terminó incorporando nueve compromisos ambientales voluntarios. Entre ellos están un plan de perturbación controlada de fauna, una franja de amortiguación de 12 metros, un plan de gestión de tránsito, medidas para reducir el polvo y un programa de monitoreo preventivo de aguas subterráneas.

La franja de amortiguación es una de las medidas más visibles. Se ubica en el límite norte del proyecto y contempla montículos, miradores, un área verde pública y la nueva calle “Humedal Tucapel Bajo-Paicaví”. Según el expediente, busca reducir la interacción directa de las personas con el ecosistema.

También se reforzó el manejo de la fauna. Antes de las obras deberá ejecutarse un Plan de Perturbación Controlada y, para especies de baja movilidad, rescate y relocalización. En el caso de anfibios y reptiles se definieron 4,6 hectáreas de áreas receptoras, a una distancia mínima de 50 metros de las zonas de rescate.

La intervención será progresiva y manual, con un máximo de 30 metros lineales diarios, seguida de una revisión para verificar que no queden ejemplares antes de las faenas. El seguimiento contempla cuatro monitoreos por cada secuencia constructiva, desde los 15 días posteriores al rescate hasta las temporadas siguientes de primavera-verano.

Otra de las materias sensibles fueron las aguas subterráneas. El programa definitivo contempla dos puntos de muestreo por cada secuencia constructiva, uno aguas arriba y otro aguas abajo del flujo, además de una medición basal antes de cada etapa. Durante las obras habrá controles semestrales de calidad, incluyendo parámetros como arsénico, hierro y manganeso, además de pH, conductividad y temperatura.

La evaluación también incorporó la interacción con Fuentes de Aníbal Pinto I y II. El estudio vial modeló cuatro escenarios entre 2027 y 2033, considerando las distintas etapas de construcción y operación de ambos proyectos. El mayor incremento de tiempo de viaje se proyecta para 2031, con 2,1 minutos.

Pese a las modificaciones, el conflicto ambiental no desapareció del expediente. Debido al proceso de Participación Ciudadana, quienes formularon observaciones en esa instancia pueden reclamar ante la Dirección Ejecutiva del SEA si consideran que no fueron debidamente consideradas en la RCA, dentro de un plazo de 30 días hábiles desde la notificación de la resolución.

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